lunes, 5 de diciembre de 2011

Sexo y mentiras

Definitivamente no estábamos enamorados, hacíamos el amor con desenfreno y virtuosismo en busca de un placer agotador, el cual nos hacía caer en océanos de silencios terribles. Y la espuma de la cerveza, las cenizas del cigarro, nos recordaban la consumación del tiempo y que todo llega a su fin...

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